operación sitio

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Operación Sitio proviene de una de las leyes de fomento al desarrollo de la vivienda en la década de 1960 en Chile, y cuya peculiaridad es que la responsabilidad del desarrollo arquitectónico recae en quien tiene la necesidad de vivienda, descartando toda responsabilidad del Estado y limitándola única y exclusivamente a la entrega de un espacio determinado.

El modificar un espacio a partir de una necesidad es una situación a la que se somete todo aquel que habita un espacio inapropiado para sus necesidades y circunstancias de vida, siendo la ampliación una actividad vital para el poder vivir. Dicha ampliación es una construcción realizada dentro de lo posible y no responde a ninguna lógica más que a la de palear una necesidad espacial no cubierta, muchas veces escapando a la lógica constructiva de diseño o de seguridad.

Con Operación sitio, Alberto Marín propone una ampliación, proyectando un segundo piso en un ala de la galería como necesidad de expansión del espacio ofrecido debido a las diferentes carencias existentes para albergar el arte por parte de una política de Estado, siendo una responsabilidad particular de quienes tienen la necesidad de crear o albergar arte.

Esta ampliación autoconstruida, que no obedece a planos ni lógicas arquitectónicas del emplazamiento o a una materialidad relacionada al espacio ampliado, pone de manifiesto una problemática y una estética desarrollada en la periferia de la ciudad, en donde se autoconstruye para vivir y no hay un plan de regulación arquitectónico que verifique los niveles de riesgo a los que se enfrenta la población.